En las últimas décadas se ha asistido a un incremento sostenido de las hospitalizaciones psiquiátricas en la población infanto-juvenil 1 , así como a un descenso de la edad media de ingreso y una proporción significativa de reingreso en el primer año tras alta. Por otra parte, de acuerdo con la Carta Europea de los Niños Hospitalizados 2 , la hospitalización de niños debe considerarse una medida excepcional y limitada al tiempo estrictamente necesario y sólo cuando los cuidados no puedan proporcionarse en el ámbito domiciliario o ambulatorio.
En este contexto se han desarrollado en Europa servicios comunitarios intensivos como alternativa a la hospitalización tradicional, principalmente en adultos, habitualmente clasificadas como “Home treatment and crisis resolution teams” o como “Assertive Community Treatment”. Aunque la evidencia en población infanto-juvenil es aún limitada, han demostrado ser una modalidades eficaces, seguras y coste-eficientes, con impacto positivo en el funcionamiento familiar y la integración socioeducativa 3 , 4 .
En España, un número creciente de unidades de tratamiento domiciliario en salud mental infanto-juvenil avalan este modelo. Estos programas, orientados a reducir ingresos convencionales, se alinean con el enfoque comunitario en salud mental. Su progresiva expansión en distintas comunidades autónomas, en diferentes fases de desarrollo e implantación, confirma la transición hacia modelos más flexibles e integrados en el medio natural del menor.
MODELO ASISTENCIAL Y FUNDAMENTOS
La Hospitalización a Domicilio se configura como una alternativa a la hospitalización convencional, ofreciendo tratamiento intensivo en el entorno del paciente, con disponibilidad asistencial continuada. Este modelo amplía el concepto de equipo terapéutico, integrando no solo a los profesionales sanitarios, sino también a la familia y a la comunidad del menor. Se fundamenta en un enfoque de recuperación que reconoce a pacientes y familias como agentes activos, promoviendo intervenciones en el entorno comunitario, con mínima restricción y disrupción.
Las intervenciones realizadas trascienden la asistencia clínica de los niños y sus familias y se proyectan en la comunidad; el énfasis en la integración comunitaria implica un enfoque más amplio que los resultados del tratamiento, incluyendo la integración académica y sus redes sociales, con el fin de modificar los factores que perpetúan y predisponen su sintomatología y mejorar su calidad de vida, contribuyendo también a reducir el estigma.
Las unidades de hospitalización a domicilio buscan mantener la eficacia clínica de la hospitalización convencional, reduciendo ingresos y costes. Además, como modalidad innovadora, pueden contribuir a una mayor estabilidad terapéutica a largo plazo y facilitar la transición a los servicios comunitarios de salud mental.
HOSPITALIZACIÓN A DOMICILIO EN TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA (TCA)
La hospitalización por TCA implica estancias hospitalarias prolongadas y alto consumo de recursos, pudiendo generar un impacto emocional significativo y una elevada carga familiar, además de un alto riesgo de reingreso en el primer año tras el ingreso hospitalario 5 . La evidencia científica en hospitalización domiciliaria en TCA en niños y adolescentes es escasa pero los modelos descritos sugieren beneficios clínicos, menor uso de camas hospitalarias y mejor adherencia al tratamiento, con resultados prometedores en la consolidación de la recuperación a largo plazo 6 , 7 .
En el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, hemos implementado un protocolo de hospitalización a domicilio para TCA 8 que ha demostrado ser viable (accesible, con fácil reclutamiento, con escasos abandonos de tratamiento y evitando muchos días de ingreso en hospital) y también buena aceptabilidad por parte de los padres y familiares al cuidado, con una alta satisfacción global (4.9/5). Los datos apoyan la hospitalización a domicilio para la población infanto-juvenil en TCA como un alternativa viable y segura y la expansión de unidades de hospitalización psiquiátrica a domicilio en población infanto-juvenil debe de centrar su atención en este grupo de pacientes, por su prevalencia, sus largas estancias hospitalarias y por el valor añadido de la hospitalización a domicilio: el trabajo activo con la familia.